Muchos animales utilizan cierta capacidad de información mutua por medio de sonidos especiales o de movimientos determinados que podemos llamar "lenguaje". El hombre, desde hace muchos milenios, "habla" e incluso "escribe". Fueron primero sonidos guturales; más tarde, gestos expresivos con la [mano] y la cabeza; luego, para perpetuar su mensaje, señales gráficas en el suelo o en el interior de las cavernas que habitaba.
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