El artículo analiza la tergiversación histórica de la verdad respecto al bombardeo de Gernika y el papel que desempeñaron las mentiras pergeñadas y propagadas por los regímenes involucrados en el bombardeo. Se detalla cómo la orden de Franco de negar el bombardeo y acusar a los propios vascos de la destrucción de la villa mediante informes falsos y campañas de propaganda ha distorsionado la memoria histórica durante casi nueve décadas. Se expo-nen las estrategias utilizadas para minimizar el número de víctimas y ocultar la naturaleza del ataque, y cómo tales narrativas se propagaron a través de los medios controlados por el régimen y se continúan perpetuando hoy. El autor subraya la importancia de una práctica historiográfica rigurosamente científica para recuperar la memoria histórica, empleando documentación de archivo, testimonios orales y otras fuentes primarias científicamente aceptables, verídicas, y fehacientes. Se concluye que la manipulación de la historia no solo es producto de una deficiente autoridad metodológica, sino también de una grave falta de ética que perpetúa la injusticia y deshonra la memoria de las víctimas. La defensa de los hechos históricos se presenta como un compromiso fundamental con la verdad y la justicia.
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