En Guernica, Fernando Arrabal recrea de forma original un polifacético emblema universal e intemporal, que actualiza y plasma de manera innovadora mediante su personal reverberación dramatúrgica. La obra reinterpreta la peculiar naturaleza del símbolo universal representado por Gernika, un depósito de memoria múltiple: lugar, acontecimiento y también objeto, mediante la imagen del "Gernikako Arbola", que representa la resistencia, la resiliencia y el renacimiento del pueblo vasco. La pieza es considerada por la crítica una isla en el teatro de Arrabal, por los rasgos que la caracterizan: lo que la vuelve única es el intento, perfectamente logrado, de resemantización y resignificación del mito que, por su fuerza, inspira e influye hondamente en la estética del autor. En estas páginas se sintetizan los resultados del análisis de esta singular recreación arrabaliana.
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