El presente artículo examina la situación del servicio público de salud en las comunidades campesinas andinas de la región de Cusco, desde un enfoque sociológico–sanitario sustentado en la interculturalidad como principio de equidad y justicia cognitiva. Se analiza la interacción entre el sistema biomédico estatal y los sistemas tradicionales de medicina andina, evidenciando tensiones estructurales, simbólicas y epistemológicas que persisten en la práctica sanitaria. A través de una metodología cualitativa con enfoque hermenéutico, se recopilaron testimonios de profesionales de salud, líderes comunales y usuarios, con el propósito de comprender la percepción sobre la pertinencia cultural de los servicios y las barreras que enfrentan las comunidades rurales. Los resultados revelan que la interculturalidad en salud continúa siendo aplicada de manera superficial, limitada a la traducción lingüística o a la adecuación formal de protocolos, sin incorporar plenamente los saberes ancestrales ni la participación comunal en la toma de decisiones. Se concluye que el fortalecimiento de un modelo de salud intercultural en Cusco exige transformar las estructuras institucionales, reconocer el valor epistémico de la medicina tradicional y promover políticas públicas orientadas al diálogo de saberes, la reciprocidad y la inclusión territorial efectiva.
This article examines the public health service situation in the Andean peasant communities of the Cusco region, from a sociological–sanitary perspective grounded in interculturality as a principle of equity and cognitive justice. It analyzes the interaction between the state biomedical system and traditional Andean medicine, highlighting the structural, symbolic, and epistemic tensions that persist within healthcare practice. Using a qualitative methodology with a hermeneutic approach, testimonies from health professionals, community leaders, and users were collected to understand perceptions of cultural relevance in health services and the barriers faced by rural populations. The findings reveal that intercultural health approaches remain superficially applied, often limited to linguistic translation or procedural adaptation, without fully integrating ancestral knowledge or community participation in decision-making. The study concludes that strengthening an intercultural health model in Cusco requires transforming institutional structures, recognizing the epistemic value of traditional medicine, and promoting public policies based on dialogue among knowledge systems, reciprocity, and territorial inclusion.
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