Durante más de tres décadas la “teoría del vínculo”, también denomina-da organicista o monista, se ha mantenido incólume por las jurisdicciones social, civil y contencioso-administrativa. Aunque en principio se ideó para evitar la huida hacia el Derecho del Trabajo, en concreto hacia la regulación de la relación laboral de alta dirección, aspectos varios concernientes a los “consejeros ejecutivos”, fue objeto de crítica por la doctrina. Los cambios legislativos en el Derecho de Sociedades permitía arrumbar esta teoría pero se mantuvo, no sin alguna matización, por jueces y tribunales de aquellos órdenes jurisdiccionales. Varias son las proyecciones de esa teoría; y trasciende a una, especialmente relevante para los laboralistas, la relativa a naturaleza de la relación jurídica intrasocietaria y a la posibiliad o no de simultanear un contrato especial de alta dirección con el cargo de administrador. Y varias también las nuevas perspectivas que pudieran derivar de la doctrina del TJUE sobre el “concepto comunitario de trabajador”, que se ha asumido en sentencias del orden contencioso-administrativo y ha fundamentado el conflicto negativo de jurisdicción entre la social y la civil, que debe resolver en breve la Sala de Conflictos del Tribunal Supremo
For many years, the theory of the link—also known as the organicist or monist theory—has been upheld by the labour courts, followed by the civil and administrative courts. Although it was initially designed to prevent an escape towards labour law, specifically towards the regulation of the employment relationship of senior management in various aspects concerning “executive directors,” it has been subject to criticism by legal scholars. Legislative changes in company law allowed this theory to be set aside, despite its continued application by judges and courts across different jurisdictions. One of the problems that most impacts the labour field, and therefore the intra-corporate legal relationship, concerns cases in which a special senior management employment relationship coexists with the position of director, despite the qualifications introduced by labour case law in certain instances. To continue with the projection of the CJEU’s case law in this area, whose reasoning is used by our national judges and courts, a negative conflict of jurisdiction between the labour and civil courts now arises, which must be resolved by the Conflicts Chamber of the Supreme Court
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