Recientemente, la República del Uruguay aprobó el delito de enriquecimiento ilícito. La Ley 20.347, de 11 de septiembre de 2024, introdujo en el Código Penal un nuevo artículo 159-BIS. Tras esta reforma, Brasil puede presumir de ser el único Estado de la Comunidad Iberoamericana que se resiste a tipificar una figura realmente controvertida, potencialmente lesiva de garantías fundamentales, pero que avanza firme entre los ordenamientos de nuestro entorno1. Se pretende que las páginas que siguen a continuación ayuden, por poco que sea, a comprender los riesgos que implica quebrantar las garantías esenciales en nombre de una eficacia mal entendida
Recently, the Republic of Uruguay approved the criminal offense of illicit enrichment. Law 20,347, dated September 11, 2024, introduced a new Article 159-BIS into the Penal Code. Following this reform, Brazil can claim to be the only state in the Ibero-American Community that resists criminalizing a truly controversial offense—one that is potentially harmful to fundamental guarantees but continues to gain ground in the legal systems around us. The following pages aim, however modestly, to help understand the risks involved in undermining essential guarantees in the name of a misguided notion of efficiency.
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