Para entender la Inteligencia Artificial (IA) en 2025 conviene recordar a Rodney Brooks, un clásico ejemplo de pensador disruptivo. Se convirtió en una especie de marginado en su campo cuando, en una conferencia en 1985, presentó un robot que se movía por un espacio (la sala de exposición de la conferencia) con mucho más éxito que cualquier otro intento hasta la fecha. Y lo más sorprendente: el robot básicamente no tenía cerebro, ni unidad central de procesamiento, ni realizaba razonamientos, ni construía mapas de su entorno.
Simplemente deambulaba por la sala y reaccionaba directa- mente a sus sensores, usando el mundo como su propio modelo. Su enfoque Sense-act (Percibir-Actuar) era un concepto impensable frente al Sense-Plan-Act (Percibir-Planificar-Actuar) dominante en la época.
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