La literatura de Diamela Eltit explora las subjetividades y los cuerpos femeninos como instancias abiertas al cuestionamiento y la subversión de los códigos normativos que regulan las identidades y los cuerpos en la vida social. En esa línea de sentido, este ensayo propone una lectura de la novela Jamás el fuego nunca (2007) atendiendo a la enunciación femenina que indaga la experiencia de lucha política que, en las últimas décadas del siglo XX, emprendieron sectores políticos de izquierda en América Latina. Propongo pensar cómo la condición femenina de esa enunciación, en su ejercicio de memoria, proyecta una perspectiva otra sobre las razones éticas, los principios doctrinarios y las fuerzas afectivas que sostuvieron la militancia, no para desertar de los ideales que la impulsaron, sino para interpelar una racionalidad política que, en su pretendida infalibilidad programática, desatendió las fuerzas vitales que obstinadamente perturban la rigidez de los esquemas ideológicos.
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