«Porque es cosa sabida y repetida mil veces que el Angélico elevó la filosofía cristiana a su último grado de perfección» (S. RAMÍREZ, Introducción a Tomás de Aquino, 275). Luego de la revelación, existe una captación más intensa del objeto y una mayor asimilación intelectual del hábito metafísico, aunque esto no constituya formalmente una nueva ciencia: la filosofía cristiana no es distinta sino fundamentalmente metafísica. A lo largo de su vida, Santo Tomás explicitó la tesis fundamental de la filosofía cristiana para la cual solo Dios es su ser y en todo lo demás difiere la esencia de su acto de ser.
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