Si la cerámica desempeñó, en los siglos XVI y XVII, un papel destacado en la fabricación de objetos suntuarios, como se evidencia en las colecciones reales europeas, a lo largo del XVIII fueron los creaciones en porcelana las que experimentaron un extraordinario auge cuando los soberanos se involucraron en su proceso de elaboración
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados