Madrid, España
El proceso de agregación del Estado de Milán a la monarquía de España durante el siglo XVI generó un proceso dual. Por un lado, un número creciente de familias españolas se establecieron en el territorio lombardo, vinculadas al servicio a la corona en puestos militares y de ministros y oficiales. Al mismo tiempo, las élites urbanas del Estado de Milán articularon un sistema de requisitos que dificultaba y retrasaba de forma sustancial el acceso de las familias de origen español a los órganos de gobierno de la metrópoli lombarda. El patriciado milanés exigió la residencia centenaria en la ciudad y las pruebas de nobleza para aquellas familias que solicitaran el ingreso en sus filas. Las familias españolas fueron emparentando de forma gradual con las oligarquías del territorio, y adquiriendo bienes raíces. De este modo, se configuraron familias mixtas con una doble nacionalidad , a la vez española y lombarda, lo que les permitía acceder a los puestos reservados para cada grupo en los tribunales supremos regio-ducales. Durante el reinado de Carlos II, estas familias mixtas o “jenízaras” (como se las denominaba en la época) comenzaron a acceder a los órganos patricios de gobierno de la ciudad, debiendo afrontar en muchos casos la resistencia del patriciado milanés.
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