Según estadísticas aproximadas, la peste que asoló el Viejo Mundi mediado el siglo XIV produjo 75 millones de víctimas. Al parecer, la población de Europa quedó reducida a su justa mitad. Todavía en el año 1919, y en los Estados Unidos de Norteamérica, tan clínicamente avanzados, una simple gripe acabó con la vida de 300.000 personas. Si la historia de la medicina es la historia del error humano --como afirma agudamente Santiago Lorén en este artículo, tras revisar las epidemias más tristemente famosas--, ¿puede "una modificación en la clave genética de los virus gripales", por ejemplo, desencadenar epidemias o pandemias de mortandad tan temible? Veamos lo que al efecto, puede hoy enseñarnos la Historia de la Medicina.
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