En respuesta a lo que sostienen que no sería necesario “cristianizar” la política y el derecho dado que, si esto sucediera, se correría el riesgo de exigirle al orden político-jurídico “colocar el cielo en la tierra” y pedirle realizar la redención “en este lugar”, el trabajo desarrolla la concepción de Tomás de Aquino sobre la autoridad política (el Estado) como causa eficiente principal del orden político y la dignidad y límites del orden jurídico y anota cómo este orden político-jurídico natural debe subordinarse al orden sobrenatural (Teoría de la subordinación de Louis Lachance) sin perder la propia consistencia.
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