Se advierte que la acidia ofusca el fin último del hombre provocando un rechazo de los bienes espirituales que son necesarios para su completa realización, por lo tanto, debemos rechazar tajantemente el pecado de la acidia y procurar a través de todos los medios posibles acrecentar la caridad, esto es, por medio de todo tipo de actividades que tiendan a incrementar la espiritualidad.
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