El Card. Jorge Bergoglio, siendo Arzobispo de Buenos Aires, dirige una serie de mensajes a los maestros de escuelas católicas, en los que presenta un análisis del contexto cultural educativo, lo ilumina desde el evangelio y ofrece algunas invitaciones o desafíos para el educador. En uno de esos mensajes, a propósito de la gratuidad como elemente definitorio de la tarea educativa, invita a los maestros a ejercer su labor con una actitud agradecida. A partir de esta invitación, nos pareció de gran riqueza estudiar el desarrollo que Sto. Tomas de Aquino realiza sobre la virtud de la gratitud, para llevarlo a la realidad del maestro escolar. Si bien no es objeto de este trabajo demostrar que el Card. Bergoglio recoge a Sto. Tomás en su propuesta, sí resulta evidente que, a la luz de la visión cristiana de la educación, es perfectamente viable aplicar los elementos centrales de la virtud de la gratitud en Sto. Tomás a la figura del maestro y, desde ahí, complementar la invitación que Bergoglio hace a los educadores cristianos. Ser maestros que cultiven la gratitud implica ligar la labor formativa, desde su responsabilidad moral, a nociones como las de gratuidad, afecto, alegría, generosidad y magnanimidad entre otras.
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