Chile es un país que recuperó su democracia hace más de 30 años y con ello inicia todo un proceso de transformación institucional en general y de género en particular. Se reformulan las instituciones públicas y se trabaja en torno a una agenda que ordena las demandas de género por parte de quienes toman las decisiones lo cual es relevante pues la discusión previa de los diferentes actores solo se organiza e institucionaliza a través de la agenda pública. Sin embargo, la agenda ha subestimado las masculinidades en la transformación social hacia una convivencia más igualitaria pues a diferencia de lo que se trabaja con las mujeres, existe ausencia de los hombres y las nuevas masculinidades en la agenda pública, déficit que se hace presente en las bajas cifras de corresponsabilidad.
El propósito del artículo es visibilizar la importancia de incorporar a la agenda pública de género las nuevas masculinidades para así proyectar mayor eficiencia en las medidas de igualdad. Esto se realiza a través de un análisis crítico documental que involucra una revisión de la literatura científica, de la agenda pública y dinámica legislativa de los últimos 4 gobiernos. Se establece un déficit importante y diferenciador que implica la emergencia de nuevas masculinidades nocivas y asociadas a la “basura” del capitalismo, que es el consumo. Se confirma que, al ser la masculinidad histórica, en la actualidad cambia la forma, la masculinidad actual es distinta a la de generaciones anteriores, y diversa entre sí, pero siguen manteniéndose patrones hegemónicos y estereotipados en la sociedad chilena.
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