Una de las caras más visibles de la desigualdad de género la encontramos en la autonomía económica de las mujeres, los ingresos y la distribución de los cuidados, siendo conscientes de que la autonomía económica constituye la base del resto de autonomías. Este trabajo efectúa un abordaje por diversos indicadores socioeconómicos como son la pobreza, la pobreza extrema, los ingresos, la actividad laboral y los cuidados, para un promedio de dieciocho países de América Latina y el Caribe. Partiendo de la interpretación comparada de datos de reconocidos organismos internacionales, se analizan una serie de parámetros que son acompañados de diferentes interpretaciones, también sobre el impacto generado tras la pandemia. Los resultados evidencian que en América Latina y el Caribe las desigualdades de género constituyen un rasgo estructural e implican una distribución inequitativa de los ingresos, los recursos y del tiempo.
Además, se constata cómo la falta de ingresos arrastra a las mujeres a la pobreza pese a asumir el trabajo en los hogares, una situación agravada tras la pandemia de la COVID19, dada la permanente negativa de los hombres a asumir la corresponsabilidad. Con este análisis aportamos evidencia al debate sobre la persistencia de las masculinidades tradicionales y su influencia sobre la autonomía económica y laboral las mujeres, en este caso, en Latinoamérica. Las reflexiones finales del trabajo apuntan a la necesidad de replantear los sistemas educativos para avanzar hacia una coeducación que contribuya a la paulatina deconstrucción de las masculinidades tradicionales y a la apuesta por unas masculinidades igualitarias corresponsables que consigan, a la larga, revertir una realidad perjudicial para las mujeres.
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