Cartagena, España
Introducción y objetivos: La calcificación coronaria asocia mayor riesgo cardiovascular y complejidad del intervencionismo percutáneo, incrementando la probabilidad de malposición del stent, reestenosis y trombosis. Para afrontar estos problemas, las técnicas modificadoras de placa como la litotricia intracoronaria y la rotaablación permiten reestructurar la placa calcificada y facilitar la expansión del stent, aunque asocian un mayor riesgo de complicaciones. En este estudio se analizaron los factores que pueden predecir una mayor probabilidad de uso de estas técnicas.
Métodos: Se trata de un registro prospectivo y observacional, que incluye todos los pacientes sometidos a angioplastia coronaria durante el periodo de un 10 meses (junio 2024-marzo 2025) en un hospital de tercer nivel, en el que se estratificó la muestra en función del empleo o no de litotricia intracoronaria o rotaablación y se analizaron como posibles factores predictores las variables demográficas, clínicas, analíticas y del procedimiento.
Resultados: Se incluyeron 666 pacientes. En 40 (6%) se utilizó alguna técnica modificadora de placa (24 con litotricia, 19 con rotaablación y 3 con ambas). La edad media fue de 67,2 años, y el 71% fueron varones, sin diferencias significativas entre los grupos. Las tasas de diabetes, hipertensión arterial y tabaquismo fueron similares, mientras que la dislipemia (65 vs 83%), enfermedad renal crónica (17,8% vs 32,5%), el antecedente de consumo de alcohol significativo (13% vs 25%) y la enfermedad vascular aterosclerótica no coronaria (enfermedad arterial periférica y enfermedad cerebrovascular) (11% vs 25%) fueron más frecuentes en el grupo de uso de técnica modificadora de placa. En cuanto al perfil lipídico, si bien las cifras de colesterol total y LDL fueron más bajas en este grupo, las del colesterol no-HDL (68 mg/dL vs 94 mg/dL) fue superior en el grupo sometido a técnica modificadora de placa, presumiblemente por el efecto de las estatinas en la reducción de colesterol total y LDL, menor en el colesterol no-HDL. Por otra parte, la presencia de oclusión coronaria crónica fue superior en el grupo de técnica modificadora de placa, así como estos procedimientos requirieron un mayor uso de contraste y mayores dosis de radiación, reflejo de una mayor complejidad técnica en estos casos.
Conclusiones: En nuestra población, un mayor nivel de colesterol no-HDL pero no el LDL ni el colesterol total, la presencia de consumo significativo de alcohol, de dislipemia, de enfermedad renal crónica y de enfermedad vascular aterosclerótica no coronaria se asociaron a mayor probabilidad del uso de técnicas modificadoras de placa, que fueron procedimientos con mayor complejidad y que requirieron más dosis de radiación y contraste.
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