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Morales Mena, José Manuel
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Monastoque Silva, Annamaría
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Mendelewicz Montero, Meir
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Merren Gallegos, Jorge
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Hospital, Costa Rica
Los glaucomas se clasifican usualmente en función de la anatomía del ángulo de la cámara anterior (abierto / cerrado), el tiempo de progresión clínica (agudo / crónico) y su principal etiología (primaria / secundaria). La mayoría de los casos son de tipo primario, es decir, no asociados a una causa específica. El glaucoma primario de ángulo abierto (GPAA) constituye una neuropatía óptica progresiva de naturaleza neurodegenerativa, caracterizada por la pérdida de células ganglionares retinianas, alteraciones en la morfología del nervio óptico y defectos en el campo visual. Aunque su fisiopatología no ha sido completamente establecida, variables como la edad avanzada, la diabetes mellitus, la predisposición genética, ciertos grupos étnicos y la presión intraocular (PIO) elevada se reconocen como factores de riesgo. Desde el punto de vista clínico, el GPAA suele manifestarse mediante una relación excavación/disco igual o superior a 0,3, PIO mayor a 21 mmHg, adelgazamiento de la capa de fibras nerviosas de la retina evidenciado por tomografía de coherencia óptica (OCT) y defectos en la campimetría. Por tanto, su diagnóstico requiere la integración de hallazgos tanto anatómicos como funcionales. El abordaje terapéutico se orienta principalmente a reducir la PIO mediante tratamiento farmacológico, técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas o procedimientos convencionales como la trabeculectomía. Es de gran importancia considerar y descartar otras posibles causas de neuropatía óptica como la isquémica, compresiva, hereditaria y traumática, el glaucoma de ángulo cerrado y la neuritis óptica asociada a esclerosis múltiple.
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