En el presente trabajo el autor intenta mostrar que el fundamento de la ética de la solidaridad radica en el bien común de la sociedad de que se trate, en especial de la sociedad política. En consecuencia, las propuestas liberales, centradas en la autonomía y en el bien meramente individual no son capaces de explicar y justificar la existencia de deberes y derechos de solidaridad humana.
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