Han pasado desapercibidos como ente social en la historia antigua los niños, salvo por algunas excepciones de orden religioso, mítico o político. Durante la Edad Media y poco más adelante, el niño era considerado como un “adulto chiquito”, o sea que la infancia se limitaba a una deficiencia cuantitativa de años. A raíz de la Revolución francesa, se desarrollan leyes para la protección de la niñez en el trabajo y es hasta 1881 que se plantea en Francia su derecho a la educación, y no es hasta 1924, que la Liga de las Naciones aprueba la Declaración de los Derechos del Niño. Epidemiológicamente, en 1958 se señalaba que “en el caso de los niños, dada su condición de dependencia, la mayor parte de los accidentes ocurren en el hogar”, situación reportada desde los años 50, v. gr., en EUA se registraron en un 45%. Actualmente, en México para 2022 es el 46.3 por ciento. Se debe entender que los niños y las niñas no son para después “cuando sean grandes”, porque sus problemas son parte indisoluble del contexto aquí y ahora, como una categoría estructural, donde son sujetos activos que se mueven en tiempo y espacio multidimensionales.Por lo anterior, nuestras acciones investigativas de prevención deben ser claras para los niños y para la comunidad; es importante que sepan lo que estamos haciendo y lo que esperamos de nuestra gestión. Así tendrán fe en el investigador y obtendremos su cooperación, por lo que resulta importante rescatar desde el folclore infantil sus actividades tradicionales
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