La toma de posesión del presidente Trump ha puesto de manifiesto una vez más la situación de inestabilidad de la geopolítica mundial. De esta son expresión no solo los conflictos bélicos activos —la guerra es una reordenación abrupta y sangrienta de las relaciones geopolíticas— como las contradictorias opciones estratégicas entre las que Estados Unidos deberá escoger.
La globalización es la clave explicativa del siglo XXI y ha propiciado simultáneamente un cambio de orden en las economías mundiales y el «ascenso de los otros» de modo que las sumas de los PIB de China, Estados Unidos y la Unión Europea es inferior al 50 % del PIB mundial. No es un proceso único. El mundo camina hacia la convergencia, esto es, hacia el mestizaje y la nivelación, con todas las contradicciones, paradojas y conflictos que la racionalización comporta. Es un proceso inevitable y no es pacífico. Y Occidente es la parte más perjudicada del proceso.
President Trump's inauguration has highlighted the situation of global geopolitical instability. This is an expression not only of active armed conflicts – war is an abrupt and bloody reordering of geopolitical relations – but also of the contradictory strategic options among which the United States will have to choose.
Globalization is the key to explaining the twenty-first century and has simultaneously led to a change of order in world economies and the "rise of others" so that the sums of the GDPs of China, the United States and the European Union are less than 50% of world GDP. It is not a single process. The world is moving towards convergence, that is, towards miscegenation and levelling, with all the contradictions, paradoxes and conflicts that rationalisation entails. It is an inevitable process and it is not peaceful. And the West is the most affected part of the process.
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