La histoplasmosis es una enfermedad fúngica endémica en América causada por un hongo dimórfico, Histoplasma capsulatum, que afecta a individuos inmunocompetentes y, de manera más significativa, a aquellos con déficits en el sistema inmunológico o en los extremos de la edad. Los niños son particularmente susceptibles a la enfermedad diseminada y a formas severas, con alta letalidad si no se tratan. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, pérdida de peso y visceromegalia, aunque la enfermedad puede ser completamente asintomática, dependiendo de factores del huésped y del tamaño del inóculo inicial. La histopatología, la medición de antígenos y anticuerpos, el cultivo y las técnicas moleculares son fundamentales en el diagnóstico de la histoplasmosis, con eficacia variable en las diferentes formas clínicas. Cuando se indica tratamiento, las guías internacionales recomiendan una terapia de inducción intensiva con anfotericina B durante 2 a 4 semanas, seguida de itraconazol durante 12 meses como terapia de mantenimiento en formas diseminadas. El seguimiento debe asegurar la cura clínica y microbiológica y una disminución de los niveles de antigenuria para prevenir recaídas y garantizar el éxito terapéutico.
Histoplasmosis is an endemic fungal disease in America caused by a dimorphic fungus, Histoplasma capsulatum, which affects immunocompetent individuals and, more significantly, those with immune system impairments or at the extremes of age. Children are particularly susceptible to disseminated disease and severe forms, with high lethality if left untreated. The most common symptoms include fever, weight loss, and visceromegaly, although the disease can often be completely asymptomatic, depending on host factors and the initial inoculum size. Histopathology, antigen and antibody measurement, culture, and molecular techniques are fundamental in diagnosing histoplasmosis, with varying effectiveness across different clinical forms. When treatment is indicated, international guidelines recommend intensive induction therapy with Amphotericin B for 2 to 4 weeks, followed by itraconazole for 12 months as maintenance therapy in disseminated forms. Follow-up should ensure clinical and microbiological cure and a decrease in antigenuria levels to prevent relapse and ensure therapeutic success.
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