Guayaquil, Ecuador
Este estudio aborda el impacto de la tecnología en el desarrollo y bienestar emocional, explorando cómo el uso intensivo de dispositivos digitales influye en la salud emocional y las relaciones interpersonales. Su objetivo principal es analizar y comprender las consecuencias de la tecnología en el ámbito emocional y en el desarrollo personal de los individuos, prestando especial atención a aspectos como la dependencia y la interacción social. Para recopilar información, se empleó una metodología mixta: se aplicó un cuestionario estructurado a 100 personas y se realizaron entrevistas grupales con 12 participantes, lo que permitió combinar estadísticas con testimonios individuales. Los resultados cuantitativos revelan que, a medida que aumentan las horas de uso de dispositivos, el bienestar emocional disminuye. Aquellos que usan la tecnología menos de dos horas al día presentan el mayor bienestar emocional (4.5 sobre 5), mientras que quienes la utilizan más de seis horas tienen niveles más bajos (3.0). En cuanto al tipo de aplicaciones, el uso de redes sociales, que es el más frecuente (45%), se asocia con el menor bienestar, en contraste con aplicaciones educativas y laborales, que muestran un impacto positivo. El análisis cualitativo refuerza estos hallazgos al destacar temas como ansiedad y dependencia, especialmente hacia las redes sociales, y el deterioro en las relaciones personales. La conclusión señala que un uso equilibrado y orientado a fines específicos, como la educación y el trabajo, puede mitigar los efectos negativos de la tecnología, promoviendo un bienestar emocional saludable. Este estudio sugiere prácticas para un uso más consciente y beneficioso de las herramientas digitales.
This study addresses the impact of technology on emotional development and well-being, exploring how the intensive use of digital devices influences emotional health and interpersonal relationships. Its main objective is to analyze and understand the consequences of technology on the emotional domain and personal development of individuals, paying special attention to aspects such as dependence and social interaction. To collect information, a mixed methodology was used: a structured questionnaire was applied to 100 people and group interviews were conducted with 12 participants, which made it possible to combine statistics with individual testimonies. The quantitative results reveal that, as the hours of device use increase, emotional well-being decreases. Those who use technology less than two hours a day present the highest emotional well-being (4.5 out of 5), while those who use it more than six hours have lower levels (3.0). As for the type of applications, the use of social networks, which is the most frequent (45%), is associated with the lowest well-being, in contrast to educational and work applications, which show a positive impact. The qualitative analysis reinforces these findings by highlighting themes such as anxiety and dependence, especially towards social networks, and deterioration in personal relationships. The conclusion points out that a balanced and purpose-oriented use, such as education and work, can mitigate the negative effects of technology, promoting healthy emotional well-being. This study suggests practices for a more conscious and beneficial use of digital tools.
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