El oficio de partera es fundamentalmente mujeril desde la antigüedad. Está caracterizado por ejercerse de manera independiente, aprendiéndolo de forma individual y bajo la dirección de otra comadre. Su ejercicio era duro, con exigencias poco femeninas, y con responsabilidades en campos muy diversos. La comadrona debía formarse para responder con experiencia médica con las mujeres antes, durante y después del parto, así como con sus hijos en sus primeros tiempos, pero, además, tenía que responder ante la Iglesia y ante la Justicia, como perito en numerosas ocasiones, como marcan las sumas de conciencia, los tratados de práctica jurídica y las fuentes procesales.
Midwifery has been fundamentally a female profession since ancient times. It is characterized by being exercised independently, learned individually and under the direction of another midwife. It was a hard exercise, with little feminine demands, and with responsibilities in very diverse fields. The midwife had to be trained, to respond with medical experience with women before, during and after childbirth, as well as with their children in their early stages, but, furthermore, she had to respond to the Church and the Justice, as an expert on numerous occasions, as marked by the sums of conscience, legal practice treaties and procedural sources.
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