La sentencia de la Tercera Sala de la Corte Suprema en el caso Girardi Lavín con Emotiv Inc., ha sido destacada como un hito en el reconocimiento de los denominados “neuroderechos”. Sin embargo, el caso va mucho más allá de esa conclusión, con algunos elementos menos visibles para la comunidad académica, pero que queremos destacar en este comentario.
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