Dos de los retos técnicos a los que la ingeniería portuaria ha tenido que enfrentarse de manera recurrente en los últimos siglos son el aumento constante del volumen de transporte marítimo y el incremento del tamaño de los propios buques. Esto deriva en la necesidad de construir obras de abrigo cada vez más grandes y más expuestas al sobrepasarse la capacidad portuaria de las zonas costeras abrigadas de forma natural. Los diques de abrigo experimentan, por tanto, la necesidad de un incremento notable en el tamaño de sus mantos de protección. Como consecuencia ....
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