En condiciones normales, el estrato córneo va a presentar un contenido de agua en torno a un 10-15 %. Cuando esta cantidad desciende por debajo del 10 %, la piel se considera deshidratada, condición que implica un estado y no un tipo cutáneo (al contrario de lo que sucede en el caso de una piel seca), estado que será en todo caso temporal y reversible. En este escenario, las sustancias necesarias para revertir esta deshidratación serán diferentes a las requeridas (emolientes) para tratar la piel seca, que actúan básicamente absorbiendo el agua del medio exterior:
La principal estrategia para tratar una piel seca estará basada en aportar lípidos que restauren la barrera epidérmica, ablandando y suavizando la piel
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