Elena Poniatowska narra una historia de las mujeres mexicanas en la que hace un contrapunto entre los años de la revolución –época de las soldaderas, que relató Nellie Campobello y cuya violencia criticó años después Jesusa Palancares, y que fuera fotografiada por Tina Modotti y Lola Álvarez Bravo– y el presente, en que unas van a buscar un futuro a los Estados Unidos, otras alimentan a los migrantes durante el trayecto –“las patronas”– y algunas crían hijos solteras o sufren abusos en el empleo doméstico en el DF, o el racismo y las desigualdades en Chiapas, o los asesinatos. La autora también recuerda a las luchadoras contra el femicidio, como las madres de “Justicia para Nuestras Hijas”, a las maestras, a las enfermeras, a las cuidadoras y a las madres de familia, a las que acuden al mercado y a las que rezan con su niño en brazos, además de a las cineastas Lourdes Portillo y Marisa Sistach, a la par que señala a otras mujeres de mérito en las ciencias y las artes: Silvia Torres, Helia Bravo de Hollis, Yoloxóchitl Bustamante Díez, Carmen Aristegui, Amalia Hernández y Guillermina Bravo, junto a Rosario Castellanos. También refiere a la feminización de la pobreza y de la política, al nuevo trato a las mujeres indígenas zapatistas, a la cuestión del aborto y a la represión que causa la intolerancia de la Iglesia católica, los valores tradicionales excluyentes y la cultura política autoritaria. Asimismo, recuerda a Frida Kahlo y a Sor Juana Inés de la Cruz.
Elena Poniatowska narrates a history of the Mexican women in which she does a counterpoint between the years of the revolution – the period of the soldaderas, described by Nellie Campobello and whose violence criticized years later Jesusa Palancares, and that was photographed by Tina Modotti and Lola Álvarez Bravo – and the present, in which some are going to get a future in the United States, others feed the migrants during the journey – ‘the patronas’ – and some child-rearing unmarried or domestic employment abuse suffers in DF, or racism and inequality in Chiapas, or murders. The author also recalls the fighters against femicide, such as the mothers of ‘Justice for our Daughters’, the teachers, the nurses, the nannies and the housewives, to these who flock to the market and those that pray with their child in arms; in addition to the filmmakers Lourdes Portillo and Marisa Sistach, while pointing to other women of merit in sciences and arts: Silvia Torres, Helia Bravo de Hollis, Yoloxóchitl Bustamante Díez, Carmen Aristegui, Amalia Hernández y Guillermina Bravo, along with Rosario Castellanos. She also refers to the feminization of poverty and politics, to the new attitude to indigenous Zapatista women, the issue of abortion and to the repression that cause the intolerance of the Catholic Church, the exclusive traditional values and the authoritarian political culture. She remembers, as well, Frida Kahlo and Sor Juana Inés de la Cruz.
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