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Martínez Hidalgo, Francisca Aura
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Veintimilla Rizzo, Lucia Mayda
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Moreno Villalva, Erika Paola
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Este artículo explora la intersección entre la neurociencia afectiva y las tecnologías educativas, analizando la influencia de las emociones en los procesos de aprendizaje y el desarrollo socioemocional de los estudiantes. La neurociencia afectiva ha demostrado que las emociones influyen en la atención, la memoria y la toma de decisiones, lo que sugiere que su regulación adecuada puede mejorar la experiencia educativa. Se examinan estructuras cerebrales clave como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal, responsables de la modulación emocional y la consolidación de la memoria. Además, se revisan avances tecnológicos como el aprendizaje adaptativo, la inteligencia artificial y la realidad virtual, que facilitan la creación de entornos de aprendizaje personalizados y emocionalmente inteligentes. Una revisión de la literatura de estudios recientes muestra que la integración de estrategias basadas en la neurociencia afectiva y las tecnologías educativas puede mejorar la motivación, la resiliencia y la retención del conocimiento. Sin embargo, implementar estas estrategias presenta desafíos como la brecha digital y la necesidad de capacitar a los docentes en neuroeducación. La conclusión es que diseñar entornos educativos que consideren las dimensiones emocionales de los estudiantes promueve un aprendizaje más significativo y equitativo, destacando la importancia de un enfoque interdisciplinario para su aplicación efectiva en la educación superior. Finalmente, se proponen futuras líneas de investigación para evaluar el impacto a largo plazo de estas innovaciones en los resultados académicos y el bienestar socioemocional de los estudiantes.
This article explores the intersection between affective neuroscience and educational technologies, analyzing the influence of emotions on students' learning processes and socio-emotional development. Affective neuroscience has shown that emotions influence attention, memory, and decision-making, suggesting that their proper regulation can enhance the educational experience. Key brain structures such as the amygdala, hippocampus, and prefrontal cortex, responsible for emotional modulation and memory consolidation, are examined. In addition, technological advances such as adaptive learning, artificial intelligence, and virtual reality, which facilitate the creation of personalized and emotionally intelligent learning environments, are reviewed. A literature review of recent studies shows that integrating strategies based on affective neuroscience and educational technologies can improve motivation, resilience, and knowledge retention. However, implementing these strategies presents challenges such as the digital divide and the need to train teachers in neuroeducation. The conclusion is that designing educational environments that take into account students' emotional dimensions promotes more meaningful and equitable learning, highlighting the importance of an interdisciplinary approach for its effective application in higher education. Finally, future research avenues are proposed to assess the long-term impact of these innovations on students' academic performance and socio-emotional well-being.
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