Grindr es una aplicación móvil de “ligue” creada en 2009, que reúne mayormente a hombres cisgéneros en busca de encuentros homoeróticos. El presente texto parte de una aproximación autoetnográfica, para plantear algunas consideraciones que nos permitan pensar Grindr como campo de investigación sociológico. En ese sentido, más que objeto de análisis, concibo Grindr como un espacio de articulación de distintos ejes que atraviesan y estructuran las experiencias de sus usuarios. Propongo, así, un esquema analítico que retoma, en primer lugar, una perspectiva interaccional, destacando la existencia de un “orden” autocontenido en la aplicación, a su vez mediado y limitado por las categorías culturales que esta impone como universales. Luego, desde una mirada macrosocial, propongo pensar la configuración de esas interacciones y la organización del deseo a partir de condiciones estructurales que dotan a los usuarios de diferentes valores corporeizados. Por último, intento dar cuenta del trasfondo económico en el que opera la aplicación, generando un escenario de conducción y gobierno de las prácticas. Destaco asimismo la interpenetración de estas dimensiones, como un modo de complejizar una aproximación crítica a la aplicación en el contexto del llamado “capitalismo de plataforma”.
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