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Arciniega Espinoza, Mariela Mercedes
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Alcivar Ordoñez, Luis Gabriel
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Maridueña Novillo , Mirian Obdulia
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Solano Peñafiel, María Soledad
La evaluación educativa juega un rol esencial al medir el progreso de los estudiantes y permitir la adaptación de las estrategias pedagógicas para mejorar el aprendizaje. No obstante, los docentes enfrentan múltiples desafíos, entre ellos la dificultad de ajustar las evaluaciones a los diversos estilos de aprendizaje de los estudiantes, así como la falta de tiempo y recursos tecnológicos adecuados. Estos factores limitan la implementación de evaluaciones inclusivas y personalizadas, lo que afecta la calidad del proceso evaluativo y distorsiona la representación real del aprendizaje de los estudiantes. La investigación, desarrollada bajo un enfoque cuantitativo, se llevó a cabo en una institución educativa que abarca los niveles de Educación General Básica Media, EGB Superior y Bachillerato, donde el profesorado cuenta con una vasta experiencia. Los resultados obtenidos muestran que los docentes priorizan la evaluación de habilidades y destrezas, utilizando principalmente herramientas estructuradas como pruebas escritas y rúbricas. Sin embargo, estos métodos enfrentan dificultades al intentar reflejar el verdadero aprendizaje significativo de los estudiantes. A pesar de la implementación de evaluaciones formativas y autoevaluaciones, los docentes sienten que estas evaluaciones no logran capturar adecuadamente el progreso de los estudiantes. Se identificaron obstáculos como la falta de tiempo, recursos tecnológicos y la carencia de capacitación en nuevas metodologías de evaluación. Aunque algunos docentes intentan adaptar las evaluaciones a los diversos estilos de aprendizaje de los estudiantes, estas no siempre son dinámicas ni tienen en cuenta las diferencias sociales y culturales que afectan el rendimiento escolar. Además, se observó una preferencia por la evaluación formativa, aunque la coevaluación no se emplea, lo que limita el potencial del aprendizaje colaborativo. Aunque se realizan evaluaciones semanales, estas podrían no ofrecer una visión global del aprendizaje, lo que sugiere la necesidad de combinar evaluaciones continuas con evaluaciones sumativas y diagnósticas para obtener una imagen más completa y precisa del rendimiento de los estudiantes, garantizando una evaluación más equitativa y representativa del verdadero progreso.
Educational assessment plays an essential role in measuring student progress and allowing the adaptation of pedagogical strategies to improve learning. However, teachers face multiple challenges, including the difficulty of adjusting assessments to students' diverse learning styles, as well as the lack of adequate time and technological resources. These factors limit the implementation of inclusive and personalized assessments, which affects the quality of the assessment process and distorts the real representation of student learning. The research, developed under a quantitative approach, was carried out in an educational institution that covers the levels of General Basic Secondary Education, EGB Superior and Baccalaureate, where the teaching staff has vast experience. The results obtained show that teachers prioritize the assessment of skills and abilities, mainly using structured tools such as written tests and rubrics. However, these methods face difficulties when trying to reflect the true meaningful learning of students. Despite the implementation of formative and self-assessments, teachers feel that these assessments fail to adequately capture student progress. Obstacles such as lack of time, technological resources, and lack of training in new assessment methodologies were identified. Although some teachers try to adapt assessments to students' diverse learning styles, these are not always dynamic or take into account social and cultural differences that affect academic performance. In addition, a preference for formative assessment was observed, although peer assessment is not used, limiting the potential for collaborative learning. Although weekly assessments are carried out, they may not provide a comprehensive view of learning, suggesting the need to combine continuous assessments with summative and diagnostic assessments to obtain a completer and more accurate picture of student performance, ensuring a more equitable and representative assessment of true progress.
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