Este artículo analiza el imaginario de algunos pensadores del siglo XIX acerca de la diversidad racial existente en el país. Para los intelectuales liberales era necesario conseguir una homogeneidad racial, la cual era uno de los pasos previos para alcanzar el progreso de México. Ellos pensaban que la homogeneidad se podía lograr por medio de la educación y de la mezcla racial. Es por esta razón que el “mestizo” se convirtió en el representante ideal de la unidad e identidad nacional, pues en él se encontraban fusionados los valores de las razas indígena y española. Así, el mestizo se convirtió en el prototipo ideal del mexicano.
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