Transnistria es un Estado con «reconocimiento limitado» que proclamó su independencia de Moldavia el 2 de septiembre de 1990 en medio de una guerra que se extendió por dos años y cuatro meses. Desde entonces, Transnistria es una región que permanece en un estado de «guerra congelada». Un claro ejemplo de cómo la guerra puede ser una herramienta política utilizada para mantener el control de territorios estratégicos. Este enclave prorruso en Europa del Este refleja una alteración geopolítica continua, donde los actores internacionales como Rusia y la Unión Europea compiten por ejercer su influencia.
El territorio de Transnistria no ha permanecido al margen de la guerra en Ucrania.
Durante abril, mayo y junio de 2002 el enclave fue escenario de varios ataques.
Transnistria, que limita directamente con Ucrania, se encuentra en una posición estratégica en medio del conflicto que asola la región desde febrero de 2022. Mientras tanto, el gobierno de Moldavia ha acelerado su proceso de adhesión a la Unión Europea, lo que resalta cómo Transnistria se ha convertido en otro punto crítico en el tablero geopolítico europeo, a pesar de recibir escasa atención mediática.
Transnistria is a state with limited recognition that proclaimed its independence from Moldova on September 2, 1990, in the midst of a war that lasted two years and four months. Since then, Transnistria has remained in a "frozen conflict” state, a clear example of how war can be used as a political tool to maintain control over strategic territories.
This pro-Russian enclave in Eastern Europe reflects ongoing geopolitical shifts, where international actors such as Russia and the European Union compete for influence.
The territory of Transnistria has not been unaffected by the war in Ukraine. During April, May, and June of 2022, the enclave witnessed several attacks. Transnistria, which shares a direct border with Ukraine, holds a strategic position amidst the conflict that has ravaged the region since February 2022. Meanwhile, the Moldovan government has accelerated its process of joining the European Union, underscoring how Transnistria has become yet another critical point on the European geopolitical chessboard, despite receiving limited media attention.
This article will explore whether the war in Transnistria is a manifestation of a broader Russian strategy to consolidate its sphere of influence in Eastern Europe, and to what extent war serves as a vehicle for these geopolitical ambitions.
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