El aprendizaje ubicuo se define como la capacidad de elegir y utilizar los recursos, los contenidos, los dispositivos, las personas, los tiempos y espacios según sea conveniente para una actividad relevante de aprendizaje. En especial, desde los escenarios digitales y en red, debido a que ofrecen mayores ventajas para el aprendizaje. Si bien el aprendizaje ubicuo plantea una serie de posibilidades en la educación y el aprendizaje continuo y sin fronteras, también supone retos que se deben superar para aprovechar sus potencialidades. Estos retos se relacionan con las brechas digitales en los aprendices, la organización de los aprendizajes y la educación escolarizada. La problemática sobre las brechas digitales se vincula con las condiciones de vida de los aprendices que limitan fuertemente sus oportunidades, experiencias y los recursos de aprendizaje digitales (Coll, 2016), lo que implica que en lugar de que estos se beneficien con el aprendizaje ubicuo, la brecha digital que experimentan se haga aún más grande respecto a quienes tienen mejores posibilidades educativas. Por lo tanto, no se puede asumir que todos los aprendices son iguales y que tienen las habilidades suficientes para enfrentarse a entornos digitales solo porque pertenecen a una determinada generación (Burgues et al., 2017). El acceso al aprendizaje ubicuo es bastante desigual debido a que las personas con mejor educación y habilidades tecnológicas obtienen mejores beneficios de este tipo de aprendizaje, esto supone una grave preocupación en torno a la equidad (Burbules, 2012).
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