Como regla general, el sector agropecuario depende en gran medida de una fuerza laboral migrante para satisfacer las necesidades del consumidor, resultando en un ambiente sujeto a barreras comunicacionales atribuibles a la naturaleza no compartida del lenguaje y la cultura laboral. En estos contextos, propietarios y operadores en control de la lengua dominante contratan y dependen de los servicios de trabajadores desplazados que no manejan esa lengua. El español tiene aquí dos roles: la lengua dominante en fincas españolas con trabajadores migrantes no hispanohablantes, o el de lengua subalterna compartida por los jornaleros migrantes hispanohablantes de las fincas estadounidenses o canadienses. Este capítulo describe cómo la industria agropecuaria norteamericana ha intentado abordar las dificultades propias de este tipo de contacto lingüístico. Se detalla el caso de un programa de español para la industria ganadera, propuesto aquí como punto de referencia para futuros programas de español para fines específicos (EFE) en la agropecuaria y más allá. Elementos resaltantes del proyecto incluyen: 1) la adopción de un esquema metodológico-teórico para el desarrollo curricular de EFE; 2) el desarrollo y la implementación de un rigoroso Análisis de Necesidades Comunicativas (ANC); 3) la aplicación sistemática de las tareas laborales típicas (TLTs) identificadas en el ANC a todos los componentes del diseño; y 4) el diseño de cursos específicamente enfocados en la terminología y la multiculturalidad basado en los resultados del ANC. El capítulo concluye con posibles áreas de expansión futura en el desarrollo de materiales para el área de la agropecuaria, tales como la creación de libros de texto y corpus lingüísticos que reflejen el lenguaje utilizado en este campo laboral
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