En este artículo se estudian los diseños de una bóveda de entierros o cripta, presentados en la primavera de 1775 a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por el destacado arquitecto ilustrado aragonés Agustín Sanz Alós, como uno de los elementos acreditativos de su idoneidad para ser nombrado académico de mérito en arquitectura, honor que obtuvo el 7 de mayo de 1775, en parte gracias a la calidad y el refinamiento de dichos diseños, representativos de la estética barroca clasicista de raíz italiana que dominaba por entonces las enseñanzas académicas.
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