Madrid, España
La enseñanza de la historia concitó en la inmediata posguerra mundial la atención de entidades filantrópicas estadounidenses, de los foros de cooperación intelectual y del Comité Internacional de Ciencias Históricas. La cultura de la reconciliación emergía como una condición ineludible para afianzar la paz y modelar el espíritu internacional como anhelo existencial de la cooperación intelectual. La preocupación por los textos educativos, las formas de enseñanza y la propia investigación historiográfica acapararon la atención de los expertos en estudios internacionales que laboraban en el seno de la Organización de la Cooperación Internacional. En el camino acabarían por encontrarse con los círculos corporativos de la historiografía y terminarían por confluir en la Conferencia Internacional para la Enseñanza de la Historia a comienzos de la década de los treinta, en cuya puesta en escena desempeñaría un protagonismo nodal Rafael Altamira.
In the first years following World War I, the International Committee of Historical Sciences, American philantropic organizations, and intellectual cooperation forums became interested in teaching history. The culture of reconciliation emerged as an unavoidable condition to strengthen peace and shape the international mind as an existential yearning for intellectual cooperation. The concern for educational texts, teaching methods, and historiographical research itself captured the attention of experts in internationalstudies working within the Organization for International Cooperation. Along the way, they would eventually meet with the corporate circles of historiography and end up converging at the International Conference on the Teaching of History at the beginning of the 1930s, in which Rafael Altamira would play an essential role in the staging.
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