El Cantar de los Cantares denota variadas imágenes metafóricas, todas en función al amor. Pero, hay una que cobra vital importancia por su papel cotidiano y esencial. Nos referimos a la viña, la cual es presentada en el libro como huerto floreciente o como producto vinífero terminado. De ella, a partir de su fruto; se extrae el vino cuyo papel en las bodas orientales era útil en el desarrollo del festín y denotaba prosperidad y compromiso. Esto podía ser posible, gracias al cuidado, mantenimiento y protección que Salomón proporcionaba a su viña, al punto de exclamar: “¡cazadnos las zorras, las zorras pequeñas”! (Cantares 2:15). Tal deseo muestra preocupación por los peligros y daños que puede recibir la siembra, la cual en el proceso de crecimiento se termine destruyendo la producción final. Con esto en mente, pregúntese ¿Cuántos peligros merodean su compromiso matrimonial y que está haciendo para cercarlo? Al fin de cuenta, muchos de los agentes de destrucción pueden ser inevitables y llegan por si solos. Más alabado sea Dios por su cuidado y protección y por su interés en culminar la obra que empezó
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