Sareb nació en 2012 con el cometido de liquidar los activos tóxicos vinculados a promotores inmobiliarios heredados de la crisis financiera provocada por 24 de las antiguas cajas de ahorro. Una década después, en el año 2022, cuando el Estado —a través del FROB— se convirtió en el primer accionista de la compañía, se enriqueció esa misión desinversora con el principio de utilidad social y sostenibilidad. Un nuevo marco que ha permitido a Sareb buscar fórmulas que resultan novedosas en España en materia de alquiler social y asequible.
El presidente de Sareb detalla la experiencia que ha adquirido la compañía desde que firmó los primeros Convenios con la Administración pública, así como los tres grandes proyectos que ha puesto en marcha con la aplicación del principio de Sostenibilidad y Utilidad Social: el programa de alquiler social con acompañamiento, que ya han firmado más de 6.000 hogares vulnerables; la puesta a disposición de las Administraciones públicas en régimen de compraventa de hasta 21.000 viviendas; y un programa de cesión de suelos para promover hasta 15.000 viviendas en régimen de alquiler asequible bajo fórmulas de colaboración público-privada.
Son programas que están convirtiendo a Sareb en un actor relevante del Estado en materia de alquiler social y asequible en un país que adolece de una presencia limitada en la gestión de vivienda social.
El mandato desinversor de la compañía llegará a su fin en 2027, pero hasta entonces tenemos la oportunidad de valorar su eventual reconversión futura en el embrión de un gestor público de alquiler social. La experiencia que está adquiriendo Sareb en este campo puede ayudar a España a recortar distancias con los países de nuestro entorno en gestión de vivienda pública
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