México
Las expresiones de lealtad en la Nueva España, particularmente las relaciones deexequias, constituyeron un lugar de encuentro social, político, literario, eclesiásticoy simbólico. En lo que refiere a las expresiones fúnebres a los monarcas, suedificación y ritual constituyeron un periodo de interregno en donde se señalabanlas virtudes, los logros y el perfil del hombre fallecido, así como las cualidades queirradiaba a la sociedad, configurando una correlación de dignidades. De igualmanera, a la altura de la figura regia se encontraban los vasallos representados ypor tanto el juego también era a la inversa; el reinosimbolizado se fortalecía con lagrandeza de su monarca.La tradición simbólica novohispana del poder abarcó otras figuras. Lassolemnidades fúnebres a monarcas constituían un ritual de transición del poder,afirmando la muerte de quien había sostenido la corona y el cetro. El príncipeheredero tomaba posesión días después del entierro, hecho que se traducía en laNueva España con la aclamación, que podía adelantarse en tiempo deorganización, así como en algunos emblemas del túmulo real o bien en lasexpresiones de lealtad. No obstante, la familia real también fue fruto de funeralesen la América española, en las que proponían discursos políticos, emblemáticos yliterarios. Aunque no consistía en un ritual de traspaso de poder, sí se reflejabanintereses de carácter político y en todos los casos se estipuló una idea central: lacontinuidad monárquica. Por ello, se pueden encontrar relaciones de festejo areinas, reinas madres –con la función de regentas– o príncipes que no llegaron aconvertirse en soberanos.
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