Distinta a México, Argentina y Brasil, Bolivia tiene una industria cinematográfica poco desarrollada que no ha logrado consolidarse por varias razones. Entre éstas está la falta de apoyo estatal, el escaso desarrollo profesional en estas áreas y una carencia de cultura cinematográfica y visual en general. Sin embargo, durante la última década, la industria cinematográfica boliviana ha sido partícipe de logros importantes gracias a la aparición de las nuevas tecnologías. Películas digitales hechas por una nueva generación de jóvenes directores reconocidos globalmente se han desarrollado en tres ramas distintas: a) cine de autor, b) cine documental y c) cortometrajes. Al mismo tiempo, la producción de este tipo de filmes se apoya en un esfuerzo colectivo, como es el caso de RAV (Rojo, Amarillo y Verde, 2006) de Rodrigo Bellot, Martín Bolulocq y Sergio Bastani y aquellos filmes producidos por el colectivo SocavónCine desde el año 2013. Este artículo busca explorar cómo el más reciente cine boliviano de autor desarticula discursos de identidad nacional al deconstruir oposiciones binarias. Además, este artículo busca examinar la aplicabilidad del cine de autor y de las prácticas colaborativas en los cines pequeños o small cinemas al comparar y contrastar ambos grupos a través del análisis de las formas de producción y corrientes estéticas.
Unlike Mexico, Argentina and Brazil, Bolivia has a small and less-developed film industry that has never been consolidated for a variety of reasons, including the lack of logistical support from the government, the lack of cinematic culture, and the lack of professional development. During the last decade, however, growth was spurred by the arrival of new technologies. Digital films made by a new generation of young globally-recognized directors gained recognition and spread mainly in three veins: a) auteur fictional cinema, b) documentary cinema and c) short length films. At the same time, the production of these films relies on a collective effort in the case of RAV (Rojo Amarillo Verde, or Red, Yellow and Green) produced in 2009 by Rodrigo Bellot, Martin Boulocq and Sergio Bastani and those films produced since 2013 by the collective SocavonCine. This paper will explore how contemporary Bolivian authorial cinema desarticulates discourses of national identity by deconstructing binary oppositions. Furthermore, this article will examine the applicability of film authorship and collaborative practices in small cinemas by comparing and contrasting both groups through an analysis of changes in forms of production and aesthetic currents.
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