Si muchos supieran el coste medioambiental que hay detrás de cada tapita de jamón o del pollo relleno que ponen en sus mesas, tal vez no les resultaría tan deliciosas. La mayoría de estos productos siguen procediendo de la ganadería industrial, uno de los sectores más dañinos para el medioambiente. Sabemos que la industria cárnica, con sus emotivos vídeos y comunicaciones —que no muestran la realidad de la macrogranjas—, va a hacer todo lo posible para que aumentes tu consumo de carne, sobre todo en Navidad. Desde Greenpeace te pedimos que no te dejes embaucar. Hay miles de alternativas vegetales sabrosas, mucho más sanas y sostenibles. Y si decides consumir carne, que sea poca y, si es posible, que no provenga de la ganadería industrial y sus macrogranjas
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