Cada vez se impone con más fuerza revisar los objetivos de nuestra actividad docente. Se trata de poner una base más firme a la tarea educativa. Esta debe intentar trabajar con más seriedad todos los presupuestos que subyacen a un desarrollo armónico de la persona. Potenciar la autoestima, no desde el discurso, sino desde la práctica, es lo que debería ir definiendo al "magister", esa persona única capaz de sacar de cada alumno lo mejor que hay en él para llevarlo a ser "más". Hoy, más que nunca, los hombres necesitan recuperar seguridad en sí mismos como forma de conseguir una vida más satisfactoria donde el aprendizaje no sea una lucha competitiva, sino una conquista gratificante.
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