Colombia
Un gran amigo (q.e.p.d.), químico él, magister y doctor en química, me contó una vez la siguiente anécdota “una vez estábamos varios estudiantes de la U (conscientemente se omite el nombre de la Universidad), contaba él, compartiendo al calor de unas “polas” cuando alguno de ellos, que no me conocía, me preguntó: oiga ¿Usted es ingeniero? Y yo le contesté que no, que a mi si me tocó estudiar”. Pues resulta que lo que a uno le va a suceder pues le sucede, esa es una regla de la Vida, la cual está bien sustentada por diversas teorías de la Biología que terminan por convertirse en leyes [1]. Durante una visita a una de las empresas del sector alimenticio de nuestro País, la persona que se nos asignó para presentarnos y explicarnos todos los procesos de dicha industria, lo cual hacia con solvencia, con conocimiento y con fundamento, me preguntó: ¿Usted es ingeniero, cierto?, yo respondí como lo hizo mi amigo: no, que a mi si me había tocado estudiar! Y al notar cierta incomodidad en él, le pregunté: ¿y Usted, es químico?, a lo cual él me respondió: No, yo soy ingeniero, a mí también me tocó estudiar!
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