La incorporación de lo territorial en el abordaje de los problemas sociales ha ido en aumento en Trabajo Social por su relación con la constitución histórica, política, económica y cultural de estos. El territorio no es una dimensión geográfica más en los análisis de realidad social, sino que se corporaliza y explicita en materializaciones, simbologías y relacionamientos de quienes le habitan. Incorporar la historicidad de los territorios es preguntarse por las implicaciones de la colonización, el patrón de poder instaurado y su actualización con la modernidad colonial, reproducida en la existencialidad y en las instituciones en que se soporta. Es imposible que los procesos de transformación social logren su cometido mientras la colonialidad se reproduzca en el orden social que les naturaliza, hace imperceptibles e incuestionables. La descolonialidad territorial es desprendimiento de la matriz colonial y Trabajo Social puede aportar para que la intervención se abra a otros saberes, otras formas de habitar y vivir en los territorios. Esta es la reflexión epistemológica que se presenta en este escrito. Surge de la investigación compartida con colegas de Trabajo Social, con quienes por varios años nos preguntamos por el Trabajo Social y su compromiso ético en la contemporaneidad. El objetivo es destacar la importancia de la colonización como elemento determinante en la constitución histórica de los territorios, cuya colonialidad es menester indagar en las biografías, los contextos y las cotidianidades. Los colectivos, pueblos, comunidades y organizaciones intentan cambiar y mejorar su diario vivir. La Interculturalidad es un hecho inevitable de relacionamiento que puede constituirse en proyecto de transformación y liberación. Desde su ética, Trabajo Social debe contribuir a la descolonialidad de los territorios, pues compromete la vida y su dignificación.
Since 2015, Greece has been one of the main host countries for many thousand people from Middle East who have been forced to leave their countries by political reasons. This article illustrates the housing policies for refugees and asylum seekers in Greece as part of a policy of power enforcement in micro and macro level, resulting to heir social exclusion. In this context, social workers have been at the forefront in order to respond to refugee and asylum seekers needs, facing limits to their work due to the social policies. The study constitutes an effort to provide an insight on the social work practice and the difficulties professionals face being a part of a social control policy. For this purpose, a qualitative method has been conducted via interviews with social work practitioners from non- governmental organizations serving asylum seeker and refugee population (NGOs) in Greece. Research analysis highlighted work overload along with limited training and support. At the same time, it is found that social workers do not comprehend housing policies for asylum seekers and refugees as policies which encourage integration, but rather contribute to a regime of control and exclusion. Although professionals reported that there have been attempts of resistance at the individual level, collective actions of resist control and repressive practices seem to be absent. Social work practice with asylum seekers and refugees in Greece seems to confront the neoliberal system which reproduces managerialism and, on the other hand the anti-immigrant rhetoric which embraces control policies. Within this context, social work profession is being challenged, raising concerns about the capacities and the restrictions social workers face by developing interventions which promote social change. Political analysis and involvement with service users’ groups, labor groups and collectivities’ groups need to come to the fore in order to address these challenges and to stand against any oppressive practice.
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