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El autorretrato como exploración de la ipseidad

  • Autores: J. Alberto Ochaíta Velilla, Rodrigo Ochaíta Vallejo
  • Localización: Alfa: revista de la Asociación Andaluza de Filosofía, ISSN 1137-8360, Nº. 40, 2025 (Ejemplar dedicado a: Monográfico dedicado a Valeriano Bozal), págs. 261-283
  • Idioma: español
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  • Resumen
    • español

      En este artículo exponemos las aportaciones del autorretrato en la identidad. Para ello, en primer lugar, entendemos la identidad como ipseidad tal y como la ha desarrollado Paul Ricoeur. En efecto, Ricoeur propone no la identidad como mismidad sino la identidad como ipseidad. El sujeto no es un qué idéntico, sino un quién puede designarse como locutor, narrador y autor responsable. Somos una identidad narrativa. No hay identidad sin alteridad, somos un sí mismo en tanto que otro. En segundo lugar, acudimos al autorretrato como ejemplo privilegiado de ese movimiento reflexivo pues es una recreación de uno mismo a partir de la imagen exterior. Luego hay un movimiento de exteriorización (verme desde fuera) para volver reflexivamente sobre uno mismo en el cuadro. A lo largo de la historia del arte mostramos varios jalones: primero, el autorretrato entendido como ideal (Durero); segundo, como una expresión vanidosa de uno mismo (Caravaggio); tercero, como la visión de la intimidad (Rembrandt); cuarto, como juego de espejos (Velázquez); quinto y último, como fragmentariedad y deconstruccionismo (Picasso y Bacon). En definitiva, el autorretrato explora distintas recreaciones de lo que somos, proporciona distintas posibilidades del sí mismo.

    • English

      In this article, we expose the contributions of the self-portrait to identity. To do this, first, we understand identity as selfhood as developed by Paul Ricoeur. In effect, Ricoeur proposes not identity as sameness but identity as selfhood. The subject is not an identical what, but a who can be designated as speaker, narrator and responsible author. We are a narrative identity. There is no identity without alterity; we are a self as another. Secondly, we turn to the self-portrait as a privileged example of this reflective movement since it is a recreation of oneself based on the external image. Then there is a movement of externalization (seeing myself from the outside) to reflectively return to oneself in the painting. Throughout the history of art, we show several milestones: first, the self-portrait understood as an ideal (Dürer); second, as a vain expression of oneself (Caravaggio); third, like the vision of intimacy (Rembrandt); fourth, as a game of mirrors (Velázquez); fifth and last, as fragmentariness and deconstructionism (Picasso and Bacon). In short, the self-portrait explores different recreations of what we are; it provides different possibilities of the self


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