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Política ferroviaria ibérica: de principios del Siglo XX a la agrupación de los ferrocarriles (1901-1951)

  • Autores: Luis Antonio Lopes dos Santos
  • Directores de la Tesis: Javier Gutiérrez Puebla (dir. tes.), José Sánchez Jiménez (dir. tes.)
  • Lectura: En la Universidad Complutense de Madrid ( España ) en 2011
  • Idioma: español
  • Tribunal Calificador de la Tesis: Luis Enrique Otero Carvajal (presid.), Antonio Moreno Juste (secret.), Hipólito de la Torre Gómez (voc.), Juan Manuel Guillem Mesado (voc.), Magda de Avelar Pinheiro (voc.)
  • Materias:
  • Texto completo no disponible (Saber más ...)
  • Resumen
    • El ferrocarril se introdujo tarde en la península Ibérica, inaugurándose los primeros tramos en 1848 en España , (Barcelona a Mataró), 1856 en Portugal, (Lisboa a Carregado). Sin embargo, hubo que esperar el año 1855 en España, y 1860 en Portugal, para que se verificara el verdadero arranque ferroviario de la península, no pudiendo considerarse la existencia de una cobertura significativa del territorio, antes de mediados de la década de los sesenta del siglo XIX. A pesar de la existencia de obstáculos tales como la falta de capitales, las invasiones napoleónicas, las guerras entre liberales y absolutistas, las guerras civiles entre facciones liberales, todos fenómenos comunes y más o menos simultáneos en los dos Estados peninsulares, la causa esencial del atraso ferroviario de España y Portugal, ha sido la escasa consciencia que sus élites tenían d e la realidad exterior, de los beneficios del ferrocarril, bien como de la importancia que este medio de transporte empezó a ganar a partir de la década de los treinta, un poco por todo el mundo, principalmente en Europa y América del Norte. De ello resultó que el poder no se interesó verdaderamente por la introducción del ferrocarril en el territorio ibérico, y se despertó relativamente tarde, para la necesidad de acortar ese atraso.

      Tras el arranque ferroviario, la red peninsular se construyó en dos tandas más o menos simultáneas, una empezada en 1855 en España, 1860 en Portugal, y terminada hacia 1865 en ambas naciones. Otra, iniciada en 1875 en España, 1877 en Portugal, y terminada en 1885 en el primer caso, 1890-91 en el segundo. Ambos ciclos de intensificación de las construcciones ferroviarias, terminarían en tremendas crisis financieras, que evidenciarían la imposibilidad de que el ferrocarril fuera un buen negocio en la península, dada la escasez de tráfico, resultante del escaso desarrollo de las dos naciones.

      Seria solamente con la entrada en siglo XX, cuando el tráfico crecería, hasta el punto de proporcionar por primera vez buenas recaudaciones a las administraciones ferroviarias, al mismo tiempo que se producía l a congestión de los ejes más cargados. Ello resultaba de la lenta, pero inexorable modernización económica peninsular, para la cuál había contribuido el ferrocarril.

      Sin embargo, la primera Gran Guerra, introduciría unos cambios, de los...


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