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El jardín minimalista

Imagen de portada del libro El jardín minimalista

Información General

  • Autores: Christopher Bradley-Hole
  • Año de publicación: 1999
  • País: España
  • Idioma: español
  • ISBN: 84-932167-7-1
  • Texto completo no disponible (Saber más ...)

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Índice



  • Índice de contenidos:


    Introducción


    La casa ampliada

    Jardines en patios

    Terrazas y jardines en azoteas

    Estanques y jardines acuáticos

    Jardines rurales

    Jardines paisajistas

    Plantas y materiales


    Índice

    Agradecimientos



Descripción principal

  • En los jardines minimalistas, el énfasis en líneas nítidas, la forma pura y un profundo sentido del espacio están comenzando a ser cada vez más populares, sobre todo entre aquellos que desean un lugar tranquilo donde poder descargarse de las tensiones de una vida demasiado ajetreada.

    El famoso paisajista Christopher Bradley-Hole ha seleccionado los mejores jardines minimalistas de todo el mundo, de todos los tamaños, tanto urbanos como rurales. Bradley-Hole examina los motivos de inspiración que se esconden detrás de cada jardín, para explicar cómo la comprensión del espacio y de las proporciones pueden combinarse con un uso inteligente e imaginativo de los materiales y plantas. Bradley-Hole demuestra cómo los mejores jardines son aquellos que se relacionan del modo más cuidadoso al mismo tiempo con la casa a la que están asociados y con el paisaje (también urbano) en el que se sitúan.

    Se introduce aquí la filosofía del minimalismo, con referencias a la arquitectura, al interiorismo y al estilo de vida contemporáneo. La primera parte del libro trata de cómo las nuevas tendencias mundiales han llevado a un estilo de plantaciones consciente desde el punto de vista ecológico, el camino perfecto para el jardín moderno. Se presentan aquí jardines singulares organizados en capítulos temáticos, entre los cuales se cuentan la casa ampliada, patios y jardines traseros, jardines en azoteas, estanques y jardines acuáticos, jardines rurales y jardines paisajistas. Entre los diseñadores y arquitectos que aparecen en el libro se encuentran Tadao Ando, John Pawson, Charles Jencks, Martha Schwartz y Seth Stein. Al final del libro se ofrece además una guía práctica de materiales adecuados y más de cien plantas para la creación de un perfecto jardín minimalista.

Extracto del libro

  • Extracto de la introducción:

    'Introducción

    Existe una nueva forma de hacer jardín que expresa perfectamente el talante de nuestros tiempos. El jardín minimalista es contemporáneo, pero a la vez de ideas enraizadas en la tradición del pasado, caminando a la par que la tecnología y haciendo el mejor uso de los materiales naturales. El jardín minimalista es emocionante (y puede ser imponente), y aún puede rezumar tranquilidad y descanso. Puede ser simple, pero también ocultar un tesoro de sutileza y complejidad y al mismo tiempo ser profundamente simbólico. Puede formar un trasfondo perfecto y silencioso para las plantaciones, y ser además variado y utilizar el espacio y la luz de un modo dramático. El jardín minimalista constituye un escenario espléndido para una amplia gama de plantas de cualquier lugar del mundo, que pueden cultivarse del modo más naturalista y ecológico. El jardín minimalista es, en fin, igualmente relevante para las culturas y tradiciones occidentales y orientales.

    'Menos es más'. En 1959 el célebre arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe utilizó estas tres palabras para describir uno de sus proyectos americanos entonces en curso. A pesar de aprehender la esencia de la filosofía del proyecto minimalista, esta afirmación, publicada en el Herald Tribune de Nueva York, debió parecer en aquel entonces una idea extraña. Una expresión puede ser más elocuente que dos.

    Cabe preguntarse si Mies se refería a la necesidad de eliminar una idea de un proyecto para mejorarlo. En realidad no, ya que Mies apelaba a algo más que a la moderación. Mies quería decir que si se reducen las ideas, en ese caso, cada una de ellas tiene que ser mejor que la anterior. Y es que sólo si las ideas son verdaderamente excepcionales será posible destilarlas para crear algo único y especial.
    El minimalismo es hoy un término de amplio uso, teniendo la mayor parte de la gente alguna idea de lo que éste supone. Este concepto evoca imágenes como la pureza, la suavidad, las líneas puras, las formas geométricas, lo no abigarrado, los colores apagados y la tranquilidad. Pero términos tan descriptivos como éstos se inspirarían, probablemente, en fotografías, porque en realidad pocas personas poseen, o siquiera han visitado, un ejemplo real de casa o jardín minimalista.

    El estilo minimalista ejerce una atracción que abarca todo el espectro de circunstancias y experiencias de la gente, presentando una imagen moderna, de cuyas delicias participan no sólo los jóvenes. Su tranquilidad y modestia tienen sus raíces en las tradiciones de diferentes épocas y culturas. El minimalismo debe parte de su inspiración a las religiones contemplativas de las culturas del lejano oriente, a las proporciones geométricas utilizadas por los arquitectos del Renacimiento italiano y a la simplicidad del movimiento americano Shaker. En la esencia del minimalismo hay algo de vuelta al pasado, algo que corresponde a emociones y sentimientos de bienestar y energía.

    Pero el minimalismo es, además, una ruptura con el pasado, pudiendo simbolizar una claridad, una nueva propuesta limpia del abigarramiento de los tiempos pasados.

    El minimalismo puede ser algo totalmente moderno, gozoso y refrescante, como si simbolizara un nuevo renacer.

    ¿Cómo se relaciona el minimalismo con el desarrollo del paisajismo? Si atendemos a la evolución de los jardines comprobaremos que el minimalismo es la continuación de una tendencia que recorre la jardinería occidental y oriental. Los jardines de China y Japón han usado, en general, una gama muy limitada de plantas. En su lugar el diseño se ha concentrado en los elementos simbólicos, como las rocas y el agua, y en la manera de utilizar éstos como si se tratara de una naturaleza depurada. Se trata de lugares de contemplación. El budismo zen inspiró el jardín del siglo XV de Ryoan-ji, en Kyoto (arriba), excepcional por su representación contenida y minimalista de un paisaje árido.

    En el mundo occidental los jardines fueron parte esencial de los grandes períodos del arte y de la arquitectura. Algunos jardines italianos renacentistas eran tan complejos e intrincados como las villas con las que estaban relacionados. Los jardines de Villa Lante, cerca de Viterbo, por ejemplo, se levantan como una soberbia composición arquitectónica en sentido estricto. Los materiales, las proporciones y la jerarquía eran reflejo de las cualidades y del pensamiento de aquella arquitectura. Era la época del jardín cerrado, con sus diseños a menudo como una versión abstracta del trazado de la casa. Los jardines servían de conexión entre las villas construidas en terrenos elevados y las vistas espectaculares que se gozaban desde aquellas.

    Al trasladarse este estilo a Inglaterra en el siglo XVIII, los jardineros estaban influidos por otros motivos encontrados en el Grand Tour. El amor por el campo y los cuadros del pintor Claude Lorraine llevaron en un momento dado a los paisajes 'naturales' de 'Capability' Brown, así como de otros proyectistas, que servían de contraste a grandiosos enunciados arquitectónicos. Al mismo tiempo que, trasladándose de un país a otro, se desarrollaba la arquitectura, ocurría lo mismo con el estilo de los jardines. Ese estilo, conocido en Inglaterra como jardín paisajista, comenzó a hacer notar su influencia en todas partes. Hubo, sin embargo, una vuelta a una mayor formalidad en el siglo XIX, durante la era industrial, pero con el influjo de un cúmulo de nuevas plantas y materiales procedentes de todas partes del mundo, el estilo se volvió ecléctico, siguiendo un modelo pesado y desorientado. La moderación fue desplazada por una forma de horticultura de exhibición, manteniéndose, sin embargo, la conexión con el estilo arquitectónico.

    Aunque demasiado elaborados, los jardines victorianos eran acordes aún con la ostentación de la arquitectura a la que acompañaban. El siglo XX trajo consigo la irrupción de nuevos estilos. La elegancia de la era eduardiana inglesa tuvo como resultado el estilo Arts and Crafts, que sentó el modelo del nuevo jardín inglés. Éste consistía en una aproximación formal, aunque reducida, de una forma clásica a otra popular, llegando a superponerse con las plantaciones al estilo cottage, abundantes y elegantes, promovidas por Gertrude Jekyll. La propuesta eduardiana condujo a la construcción y conservación de jardines de una enorme popularidad e influencia, como los de Sissinghurst, en Kent, y los de Hidcote Manor, en los Cotswolds. Se trataba de un estilo no especialmente amenazante o desafiante, sino inmediato, placentero y fácil a la vista.

    Mientras en Inglaterra proliferaba este estilo de cottage sumamente tradicional y exagerado, desde la casa de campo a los suburbios, en otros países apareció una actitud nueva y radical ante el diseño. La enorme influencia de la obra de Le Corbusier, especialmente en Francia, y los avances tecnológicos del rascacielos llevaron a la aparición del movimiento moderno. Lo moderno se convirtió en una forma de vida y, al mismo tiempo, en un estilo. Al estar afiliados al socialismo, sus exponentes vieron en la arquitectura un medio de mejorar las condiciones y el estilo de vida de la gente, sobre todo a través de la nueva vivienda. Le Corbusier utilizó la nueva tecnología para construir estructuras más altas, con lo que fue posible que la vivienda de la sociedad moderna se situara entre magníficas áreas de nuevos espacios verdes dispuestos a la altura de la planta baja. Fue el paisaje el que condujo al diseño. En la mayor parte de los países el movimiento moderno se integró en un nuevo desarrollo, y el nuevo estilo se adoptó a la arquitectura y al diseño allí donde era necesario. En Inglaterra, debido a la falta de calidad y comprensión del diseño y de los materiales, el movimiento moderno adquirió una mala reputación. La primera oleada de nuevos edificios se había desarrollado demasiado rápidamente, habiendo sido mal concebidos. Se daba la circunstancia, además, de que en el clima británico los nuevos materiales, especialmente el hormigón, soportaban mal la intemperie. Lo moderno pasó a asociarse con lo barato y con una calidad pobre, con la imagen utilitaria del período de la postguerra.

    A medida que los connoisseurs ingleses se sumían en la nostalgia de una época más tranquila en apariencia, nunca se dio una oportunidad a los jardines del movimiento moderno. El templado clima inglés era ideal para el crecimiento de una amplia gama de plantas disponibles por primera vez. Al gozar de una gran popularidad entre las clases medias y altas, la jardinería comenzó a asociarse con el buen gusto. De este modo, el siglo XX ha sido testigo de la primera separación entre los jardines y su mundo asociado. A pesar de lo admirable de los desarrollos técnicos, el estilo eduardiano inglés de jardinería estaba tan en boga a finales del siglo XX como lo había estado a comienzos del mismo.

    Sin embargo, otras especialidades creativas, como la arquitectura, el diseño de interiores, el diseño gráfico o el diseño de productos y el diseño industrial, han avanzado claramente, haciéndose populares entre el público general. Existe una demanda de nuevas ideas de diseño y una riqueza de nuevos logros en los que comunicar éstas.

    Así, no resulta sorprendente que los que tienen una visión más amplia busquen además una nueva actitud ante el jardín que sea relevante para el resto de sus experiencias.

    Los que están llevando a cabo hoy los jardines importantes se interesan por el desarrollo de la humanidad, contribuyendo con ello a su progreso. Estas personas conocen la historia y tienen conciencia del ecologismo y el desarrollo sostenible.

    Ven los beneficios de la técnica, pero también están en contacto con sus facetas emocionales y artísticas. Buscan jardines que reflejen y subrayen sus experiencias vitales. Aquellos que trabajan para lograr su potencial total no quieren volver a un pastiche del pasado en el ambiente de la jardinería. Están intentando encontrar una nueva expresión, relajante y al mismo tiempo que estimulante, pero sobre todo relacionada con sus experiencias y metas. Ha llegado pues el mundo tranquilo del jardín minimalista, moderno, de energía creativa en equilibrio.'


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