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Resumen de Autismo: identificación e intervención temprana

José Antonio Muñoz Yunta, Montserrat Palau, Berta Salvadó Salvadó, Antonio Valls Santasusana

  • español

    En los trastornos del espectro autista, la detección precoz es fundamental para realizar el diagnóstico y la intervención multidisciplinar lo más pronto posible. Hay evidencia de que una intervención temprana específica lleva a un mejor pronóstico. Los estudios retrospectivos ponen de manifiesto que los niños con trastornos de tipo autista no se diagnostican antes de los tres años de edad, pese a presentar sospechas desde los 18 meses o antes. La familia es la primera en detectar el problema y la edad media de sospecha se sitúa alrededor de los 22 meses. Las conductas que primero llaman la atención son las relacionadas con las alteraciones de la comunicación y el lenguaje. El proceso de detección se organiza en dos niveles: vigilancia del desarrollo y detección temprana. El primer nivel consiste en vigilar el desarrollo infantil de forma rutinaria en todos los niños y proporcionando al pediatra y al educador la certeza de que el niño presenta un desarrollo normal. Si se sospecha que el niño no sigue un desarrollo normal y se presentan señales de alerta, se realiza la detección específica dependiendo de la edad. Si se confirman las sospechas se lleva a cabo el diagnóstico específico. Luego del diagnóstico se establece la planificación y aplicación precoces de un programa de intervención, que debe ser individualizado y diseñado de acuerdo con las necesidades, las habilidades y las dificultades de cada niño.

  • English

    In autistic spectrum disorders, the early detection is fundamental to make the diagnosis and to start the multidisciplinary intervention as soon as possible. There is evidence that a specific early intervention carries on a better prognosis. Retrospective studies show that children with upheavals of the autistic spectrum are not diagnoses before three years olds, in spite of suspicion towards the 18 months of life or before. The family is the one first in detecting the problem and the average age of suspicion is around 22 months of age. Sings and symptoms that first call attention are communication and language alterations. Detection process is organized in two levels: monitoring of the normal development and early detection. The first level consists of watching the infantile development in a routinely way in all children, in a second level child neurologist and educators most be certainty that the child presents a normal development. If one suspects that child does not follow a normal development and alert signals appear, the specific detection is made in a depending age fashion. When suspicion is confirmed, it carries out the specific diagnosis. Subsequent to the diagnosis, a precocious intervention program must be individualized and designed in agreement with the necessities, abilities and difficulties of each boy.


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